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Sin duda la industria del Coworking resulta innovadora por todas las capacidades que puede aportar a los emprendedores mexicanos. Sin embargo, se ha visto rezagada por diversos factores, entre los que destaca la crisis derivada por la pandemia.

Y aunque el concepto sigue vigente, se espera ver el avance en el comportamiento del mercado a nivel mundial para analizar cómo se van a adaptar las nuevas formas de trabajo y estudiar las tendencias en la industria.

Expertos prevén que las oficinas se tendrán que transformar y que aquellas enormes llenas de gente, probablemente ya no vuelvan. Para muchos, este modelo de trabajo se implementará principalmente en las zonas industriales de las grandes ciudades del país, en los que se desarrollen procesos de menor complejidad que se puedan llevar a cabo en él.

Uno de los retos para materializar este proyecto, es la desconfianza generalizada de los inversionistas en el mercado. Al ser un concepto joven, sin casos de éxito comprobables en el país, la incertidumbre se ha hecho presente.

No solo la inversión privada se ha mostrado poco receptiva, también la banca de desarrollo de México ha sido hermética para promover su crecimiento. El apoyo financiero para la creación y expansión del coworking industrial es complicado.

Sin embargo, el escenario parece estar cambiando con el movimiento originado por los criterios ambientales, sociales y de gobierno corporativo (ASG); un conjunto de reglas que impulsan la toma de decisiones empresariales en la creación de proyectos atractivos para la inversión, por su carácter positivo más allá del rendimiento financiero.

Estos fondos de inversión se comprometen a emplear los recursos en financiamiento de proyectos verdes, es decir, que sean significativos para mejoras en materia social, ambiental, etc. Con el paso del tiempo, la ausencia de estos criterios, puede excluir del mercado a quienes no se adhieran a alguna entidad de tipo asociativo o de fomento.

Precisamente, los edificios de trabajo colaborativo para la industria resolverán el cumplimiento de estos indicadores. No solo para impulsar el potencial de las empresas, sino también para aumentar la confianza de los inversionistas.

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Proyectos Arquitectonicos

¡Norman Foster, un arquitecto “fuera de serie”!

¡Norman Foster, un arquitecto “fuera de serie”!

Norman Robert Foster es uno de los arquitectos más reconocidos a nivel mundial, fue galardonado con el premio Pritzker en 1999 y el Premio Príncipe de Asturias de las Artes...

Sin duda la industria del Coworking resulta innovadora por todas las capacidades que puede aportar a los emprendedores mexicanos. Sin embargo, se ha visto rezagada por diversos factores, entre los que destaca la crisis derivada por la pandemia.

Y aunque el concepto sigue vigente, se espera ver el avance en el comportamiento del mercado a nivel mundial para analizar cómo se van a adaptar las nuevas formas de trabajo y estudiar las tendencias en la industria.

Expertos prevén que las oficinas se tendrán que transformar y que aquellas enormes llenas de gente, probablemente ya no vuelvan. Para muchos, este modelo de trabajo se implementará principalmente en las zonas industriales de las grandes ciudades del país, en los que se desarrollen procesos de menor complejidad que se puedan llevar a cabo en él.

Uno de los retos para materializar este proyecto, es la desconfianza generalizada de los inversionistas en el mercado. Al ser un concepto joven, sin casos de éxito comprobables en el país, la incertidumbre se ha hecho presente.

No solo la inversión privada se ha mostrado poco receptiva, también la banca de desarrollo de México ha sido hermética para promover su crecimiento. El apoyo financiero para la creación y expansión del coworking industrial es complicado.

Sin embargo, el escenario parece estar cambiando con el movimiento originado por los criterios ambientales, sociales y de gobierno corporativo (ASG); un conjunto de reglas que impulsan la toma de decisiones empresariales en la creación de proyectos atractivos para la inversión, por su carácter positivo más allá del rendimiento financiero.

Estos fondos de inversión se comprometen a emplear los recursos en financiamiento de proyectos verdes, es decir, que sean significativos para mejoras en materia social, ambiental, etc. Con el paso del tiempo, la ausencia de estos criterios, puede excluir del mercado a quienes no se adhieran a alguna entidad de tipo asociativo o de fomento.

Precisamente, los edificios de trabajo colaborativo para la industria resolverán el cumplimiento de estos indicadores. No solo para impulsar el potencial de las empresas, sino también para aumentar la confianza de los inversionistas.